¿Tu perro se hace pis en casa?

Enseñar por primera vez a un perro a orinar en el lugar donde su dueño le ha asignado es fácil: sin embargo, reeducar a uno que lo hacía donde debe y, de la noche a la mañana, se orina en cualquier esquina de la casa, es otro cantar. Más aún teniendo en cuenta que, en este último caso, las causas de un cambio de costumbre urinarias son múltiples y, a veces, bastante peligrosas.

cachorro

Desde pequeño, un w.c. para él solito:

A los dos o tres días de la llegada del cachorro, la mayoría de los amos habrán pisado un pis… Los primeros días están llenos de confusión y desconcierto, que no sabe dónde evacuar y dónde no. Necesita que alguien se lo enseñe o, de lo contrario, asumirá que la casa entera es como su cuarto de baño, a excepción de las zonas próximas a su lugar de descanso y de almuerzo, sitios que cualquier ejemplar de la especie canina no considera como el mejor lugar para sus deposiciones. El método que explicamos a continuación es, en opinión de los expertos, el más efectivo, y más tradicional.

Tras procurarle un lugar donde dormir y comer, buscar otro para que haga sus necesidades, bien separado de los dos primeros, y colocar en él varias páginas de periódico.

Ahora hay que esperar a que el animal quiera hacer pis. Por ello, conviene observarlo y, cuando empiece a olfatear el suelo y dar vueltas sobre sí mismo, agarrarlo inmediatamente y llevarlo hasta donde están colocados los periódicos.

Si orina sobre ellos, felicitarlo cuanto antes con palabras agradables y caricias.

En cambio, si tras llevarlo corriendo, el cachorro se escapa y corre a orinar en otro sitio, entonces primero hay que regañar al animal con un ¡NO! severo, jamás restriegues su cara sobre el pis o lo fuerces a olerlo, porque no sirve absolutamente de nada, sólo lo atemoriza y confunde más aún.

Una vez lo hayas reprendido, utiliza una de las páginas de periódico, empápala bien de orina y colócala sobre las otras situadas desde un principio como su lugar de w.c.

cachorro

Que aprenda a pedir: por favor, sácame:

Pero no está todo el camino hecho, pues ahora debe aprender a aguantarse las ganas hasta salir a la calle y saber cómo llamar la atención de su amo cuando necesita imperiosamente descargar la vejiga.

La técnica anteriormente descrita sólo vale, como mucho, para la primera semana que está en casa y hay que abandonarla tan pronto como el perro pueda bajar a la calle, pues el animal podría entender que sólo debe realizar sus necesidades en los periódicos y negarse a hacerlas fuera.

Para ello, ir desplazando progresivamente los periódicos hasta llegar al exterior, así asociará el hacer pis con salir fuera de su hogar.

Si todo va bien, en pocos días habrá aprendido que su w.c. está en la calle y, cuando tenga necesidad de usarlo, se dirigirá hasta la puerta de entrada de casa solicitando (ladridos, mirada fija hacia la puerta, permanece sentado ante ella…) que lo saquen. Siempre que actúe de forma correcta, no olvides premiarlo.

Hay que saber también acertar los momentos del día en los que más acostumbra a orinar el cachorro y hacerlos coincidir con su paseo por el parque o la calle. Así, por ejemplo, tras comer y beber, después de un rato de juegos, a primera hora de la mañana, antes de acostarse… son las horas del día en que más necesita evacuar; sin olvidar que, por regla general, un perro de tres meses suele eliminar líquidos cada 3 horas.

¿Y si reincide?

Puede que con el paso del tiempo, uno o dos meses después de haber aprendido estas lecciones, se le escapen unas gotas dentro de casa. Si así fuera, primero hay que ser sincero con nuestro comportamiento y preguntarnos si ha pasado más de 6 horas o 7 encerrado en casa, si nos hemos saltado alguno de los paseos, si hemos cambiado el horario de comidas,… Si la respuesta es afirmativa a cualquiera de las anteriores, entonces la culta no la tiene el animal, sino su amo.

En cambio, si no se ha producido ninguna novedad en su quehacer diario y no hay razones que justifiquen esa “meadita” inoportuna, conviene considerar otras posibilidades como: la entrada de un nuevo animal en el hogar que le obliga a marcar su territorio para hacérselo saber,l la presencia de algo o alguien que pueda poner nervioso, la existencia de un nuevo ruido que le resulta desconocido, miedo, excesiva sumisión,… Por otro lado, el origen del desastre puede estar en una enfermedad que lo obliga a evacuar con más asiduidad de la normal: en este sentido, los males asociados a este síntoma son infecciones localizadas en el riñón o la vejiga, trastornos hepáticos, insuficiencia renal, diabetes…

Ya es mayorcito

Las cosas se complican,  bastante. Un adulto que pierde sus buenos hábitos urinarios… es sospechoso. Lo primero que hay que averiguar es si sufre algún trastorno oculto que le produce la incontinencia. En el caso de un perro adulto las enfermedades que suelen originar estos síntomas son: prostatitis, infección de las vías urinarias, diabetes, trastornos neurológicos, desequilibrios hormonales, y cómo no, el envejecimiento que ocasiona el deterioro natural del funcionamiento de la vejiga. Si, además, se observan otros signos como apatía, inapetencia, dolor… la visita al veterinario deber ser inmediata.

Otra causa asociada es que se trate de un intento del animal de llamar la atención de su dueño, por ejemplo, hacer las necesidades dentro de casa es un trastorno típico de un perro con ansiedad por separación, es decir, no soporta la ausencia de su dueño y defeca y orina por el salón, además de ocasionar destrozos del mobiliario.

¿Qué hago contigo?

Antes de caer en la desesperación, las medidas a tomar con un adulto meón pasan a averiguar no sólo si sufre un mal oculto, sino también qué posibles causas de la conducta han ocasionado un descontrol urinario: demasiadas horas solo en casa, falta de atención, presencia de otro animal, cambio de residencia, cercanía de perra en celo, etc.

Cuando se descubra la causa, el plan de reeducación pasa, en primer lugar, por eliminarla, y después, observar si el animal retoma sus buenas costumbres. Si sigue igual, lo más prudente y lógico es acudir a un experto en conducta canina y que el profesional estudie el caso en concreto. Intentar arreglar el trastorno de comportamiento por propia cuenta y riesgo puede empeorar mucho las cosas.

¡Y ante todo, PACIENCIA!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>